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Encefalomielitis Equinas
I. INTRODUCCIÓN
Las encefalomielitis equinas son zoonosis causadas por arbovirus de la familia Togaviridae, que mantienen
ciclos naturales entre reservorios silvestres y mosquitos, y que, ocasionalmente, causan epidemias.
Cuatro virus pertenecen a este grupo: Encefalitis Equina del Este (EEE), Encefalomielitis Equina del Oeste
(EEO), Encefalomielitis Equina Venezolana (EEV) y el virus de Highland J -que afecta únicamente a los equinos
y se encuentra localizado en el Estado de la Florida, Estados Unidos-. Estos virus se transmiten por medio
de picaduras de mosquitos infectados. Los principales vectores pertenecen a la familia Culicidae (Culex, Aedes,
Anopheles y otros).
El virus de la EEV ha sido causante de epidemias de gran magnitud en el pasado. Se conoce la de 1969 que se propagó
desde Colombia y Venezuela hacia el sur a Ecuador y Perú y al norte por Centroamérica, México llegando al sur de
los Estados Unidos en 1971. En 1995, ocurrió un brote en Venezuela y Colombia que afectó siete estados en Venezuela
y el Departamento de la Guajira en Colombia, registrando más de 40,000 personas enfermas y 46 defunciones.
Las causas del brote estuvieron asociadas con una precipitación pluvial inusual, incremento en el número de mosquitos
vectores y falta de vacunación de los equinos.
En Centroamérica se ha observado en los últimos años una creciente actividad de síndromes compatibles con
encefalomielitis equinas en poblaciones de equinos, particularmente en Belice, Guatemala, Honduras y Panamá.
Algunos aislamientos y/o tipificaciones serológica han demostrado la presencia de los virus de EEE y EEV.
Estos dos agentes son conocidos por la rápida propagación entre las poblaciones de caballos, burros y mulares
que amplían la infección, propagándose luego a las poblaciones humanas.
Debido a los recientes casos presentados en Costa Rica y Belice de EEV, se está haciendo énfasis en la
importancia de incrementar la vigilancia y tomar medidas de prevención ante el posible aparecimiento de esta
enfermedad zoonotica.
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II. ENCEFALOMIELITIS EQUINA VENEZOLANA (EEV)
Se han identificado 4 subtipos del complejo EEV (I, II, III y IV). Dentro del subtipo 1, solamente 3 (IA, IB, IC)
de las 5 variantes (del A al E) han sido asociados con actividad epizoótica en equinos. Las otras variantes (ID y IE)
y subtipos (II, III y IV) se han asociado con especies no equinas, silvestres o actividad enzoótica.
II.1. Signos clínicos de EEV
En los equinos, la infección por EEV tiene cuatro presentaciones:
(a) Subclínica, sin signos aparentes;
(b) Moderada, que se caracteriza primariamente por anorexia, fiebre alta y depresión;
(c) Severa, pero no fatal, caracterizada por anorexia, liebre alta, estupor, debilidad, tambaleo,
ceguera y en ocasiones con secuelas permanentes;
(d) Fatal, con la misma secuencia de signos descritos anteriormente, pero terminando con la muerte.
No todos los casos fatales en equinos están acompañados por signos específicos neurológicos. En general, son dos
las formas de presentación de la enfermedad: la forma fulminante, en la que predominan los signos generalizados,
agudos y febriles, y la forma nerviosa en la que dominan los signos neurológicos (SNC). El período de incubación,
que varía de 12 horas a 5 días, es seguido de una subida en la temperatura de 32.4 a 40.5°C, con pulso rápido y
fuerte anorexia y depresión. Aunque la fiebre es el signo más temprano de infección con EEV, el inicio es insidioso
por la presencia de inapetencia y excitabilidad leve que enmascara los signos

Caballo postrado. Nótese el surco formado por el pataleo.
Frecuentemente progresa rápido, con depresión, debilidad y ataxia; seguidos por signos manifiestos de encefalitis,
como los espasmos musculares, movimientos de masticación, incoordinación y convulsiones. Los primeros signos
nerviosos, incluyen pérdida de los reflejos cutáneos del cuello y de la respuesta visual; también pueden desarrollar
diarrea y eólico. Algunos animales pueden pararse en actitud depresiva o somnolienta sin prestar interés a lo
que les rodea, mientras que otros pueden deambular sin rumbo o presionar la cabeza contra objetos sólidos.
Cuando la enfermedad está muy avanzada, se quedan inmóviles y rígidos o sus movimientos son en círculos.
El curso de la enfermedad puede interrumpirse en cualquier punto de esta secuencia de signos, con recuperación
o postración y muerte. El curso de la enfermedad puede ser corto y la muerte puede sobrevenir en pocas horas
después de observarse los primeros signos clínicos de encefalitis (durante epizootias son muy frecuentes los
reportes de muerte súbita). Cuando el curso de la enfermedad es más prolongado, antes de sobrevenir la recuperación
o la muerte por encefalitis, hay deshidratación y pérdida de peso
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II.2. Diagnóstico.
El diagnostico de EEV, según la Organismo Mundial de Salud Animal (OIE).se realiza mediante los siguientes pasos:
a. Identificación del agente:
El diagnóstico de la infección por el virus de la EEV se puede confirmar mediante el aislamiento, identificación y
clasificación antigénica del virus aislado. Es posible realizar un diagnóstico presuntivo de la encefalomielitis
equina en el momento en el que los animales susceptibles de zonas tropicales o subtropicales muestren signos clínicos
de encefalomielitis en lugares donde estén activos los insectos hematófagos. El virus de la EEV puede aislarse en
cultivos celulares o en animales de laboratorio empleando la sangre o el suero de animales febriles que han estado
expuestos a casos clínicos de encefalitis por las picaduras de mosquitos infectados. Se recupera con menos frecuencia
a partir de la sangre o los cerebros de animales con encefalitis.
El virus de la EEV se puede identificar realizando pruebas de fijación del complemento, de inhibición de la
hemaglutinación, de neutralización por reducción de placas (PRN) o mediante inmunofluorescencia con anticuerpos
específicos de la EEV. La identificación específica de las variantes epizoóticas de la EEV se puede llevar a cabo
mediante una prueba de inmunofluorescencia indirecta o una de PRN diferencial con anticuerpos monoclonales específicos
de subtipo o variante o mediante la secuenciación de los ácidos nucleicos.
b. Pruebas serológicas:
Se puede demostrar la presencia de anticuerpos específicos mediante pruebas de PRN dirigidas contra las variantes
epizoóticas del virus de la EEV o con un enzimoinmunoensayo de captura de IgM. También es posible comprobar la
existencia de anticuerpos con pruebas de inhibición de la hemaglutinación o de fijación del complemento. Se debería
considerar con cierta cautela cualquier diagnóstico de la EEV en un individuo que se base en la seroconversión en
ausencia de una epizootia. A pesar de que normalmente los subtipos y variantes enzoóticos son de patogenicidad
reducida para los équidos, la infección subclínica estimulará la producción de anticuerpos frente a las variantes
epizoóticas del virus de la EEV.
La EEV se considera como un desafío constante para los sectores agropecuario y de salud de los países de América
Latina, al igual que para los ganaderos y servicios veterinarios, los cuales deben contar con una infraestructura
adecuada para realizar las actividades de prevención, vigilancia, atención y diagnóstico oportuno. Si no se cuenta
con esto, los países libres corren el riesgo de que la EEV llegue a su territorio y se establezca, y en los países
endémicos, que la enfermedad se difunda a lo largo de su territorio.
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II.3. Control.
Durante las epizootias, para poder efectuar el control de la diseminación de EEV, es de vital importancia a
restricción en el movimiento de equinos entre una zona epizoótica y una no infectada. Debido a los altos niveles de
viremia de la EEV que presentan los equinos, la introducción le animales infectados en áreas no infectadas, crearía
fácilmente nuevos focos de infección; sin embargo, no es suficiente el control de movimiento de la población equina
para detener la propagación de la EEV.
Control de vectores: Entre las medidas de control de mosquitos comúnmente usadas durante una epizootia, está la
aspersión aérea con volúmenes ultra bajos de malathion. Aunque es indicado el control de vectores en ausencia le
otras medidas, esto sólo logra retardar la propagación de EEV y disminuir la posibilidad de enfermedad en la
población humana.
Inmunización: Para efectuar un adecuado control de las epizootias, las medidas citadas deben de ir acompañadas de
un programa de inmunización equina a gran escala. En muchas áreas de América ha sido utilizada una vacuna atenuada
de EEV; tanto para combatir la enfermedad durante una epizootia, así como medida preventiva en zonas no epizoóticas,
pero de alto riesgo de infección.

Vacunación contra la encefalitis equina
Referencias
• FAO. Encefalitis Equinas en Casos de Desastres
• Monografías Electrónicas de Patologías Veterinarias Volumen 2 N°1 – 2005; 34-59
• OIE Manual de las Pruebas de Diagnóstico y de las Vacunas para los Animales Terrestres, 2004
• Universidad Nacional de Colombia. Fabio Andrés Mesa. Encefalitis Equina en la Salud Pública, 2005
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