INFORMACIÓN SOBRE INFLUENZA A/H1N1
VIRUS DE LA INFLUENZA:
Los virus de la influenza se clasifican en los tipos A, B y C, de acuerdo a las diferencias antigénicas de dos proteínas estructurales, la nucleoproteína (NP) y la proteína matrix (M).[1]
Los tipos A y B son los responsables por las epidemias de enfermedad respiratoria que ocurren prácticamente todos los años con altas tasas de hospitalización y muerte.[1] Estos pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, género Influenzavirus,
son de cadena simple de RNA, cuya envoltura está constituida por una bicapa lipídica, que presenta dos glicoproteinas en la parte externa: Hemaglutinina y la neuroaminidasa.[2]
Los virus influenza tipo C son bastante diferentes de los A y B. La infección con tipo C habitualmente provoca una enfermedad bastante leve y puede ser asintomática, no provoca epidemias y, por lo tanto, no tiene el impacto que los tipos A y B tienen en salud pública.
Por esta razón, la mayor parte de la información disponible es sobre estos dos tipos.
Los virus de influenza cambian continuamente, generalmente por mutación.
Los virus de influenza tipo A sufren dos clases de cambios. Uno es una serie de mutaciones que ocurre constantemente y causa una evolución gradual del virus. Esto es llamado "drift" (tendencia) antigénico. El otro tipo de cambio ocurre por una alteración abrupta en una o ambas glicoproteínas de superficie, hemaglutinina (HA) y neurominidasa (NA). Este cambio es llamado "shift" (cambio, conversión) antigénico. En estos casos, surge súbitamente un nuevo tipo de virus. Los virus tipo A sufren ambos tipos de cambios, los tipo B cambian solamente por mecanismos de "drift" antigénico.[1]
Los cambios sufridos en las glicoproteínas de superficie hemaglutinina y neuroaminidasa determinan que los virus de influenza A se dividan en subtipos. Los 15 subtipos de HA (H1-H15) conocidos hasta el momento difieren en un 30% en la secuencia aminoacídica de la HA1, no presentando reactividad cruzada serológicamente; en cambio, la subunidad HA2 es más conservada en todos los subtipos de HA. Para la NA se han descripto 9 subtipos (N1-N9).[1]
Los virus de influenza A de todos los subtipos han sido aislados de aves, mientras que una menor variedad lo han sido de cerdos, caballos y otros mamíferos. Del hombre, sólo se han aislado virus con 3 HA (H1, H2 y H3) y 2 NA (N1 y N2), y recientemente, en forma limitada, cepas de origen aviar (H5N1, H9N2).[1]
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INFLUENZA PORCINA
La influenza porcina (gripe porcina) es una enfermedad respiratoria de los cerdos, causada por el virus de la influenza tipo A, el cual provoca brotes comunes entre los animales durante todo el año.[3] La enfermedad se caracteriza por su súbita aparición, con presencia de tos, problemas respiratorios, fiebre y decaimiento, seguida de una rápida recuperación de los animales. La mortalidad, generalmente, es muy baja. La influenza como enfermedad de los cerdos fue reconocida por primera vez durante la pandemia de los años 1918 y 1919, la conocida como “Gripe Española”.
El virus de la influenza porcina en el transcurrir de los años ha variado y han surgido cuatro subtipos aislados en cerdos: H1N1, H2N2, H3N2 y H3N1.[3]
El virus de la influenza porcina H1N1 y H3N2 es endémico entre las poblaciones de cerdos y se presentan en los meses con bajas temperaturas y a veces con el ingreso de nuevos cerdos. Los estudios han demostrado que un 25% de los animales presentan evidencias de anticuerpos de la infección.[3]
El virus de la influenza porcina por lo general no infecta a los seres humanos, pero éstos se pueden enfermar cuando se establece un contacto directo con los cerdos (se trata de una enfermedad profesional, que afecta, normalmente, a personas con ocupaciones relacionadas con el sector porcino).
Algunos casos se han documentado sobre personas que se han contagiado por el virus de la influenza porcina: El caso más conocido es el brote que se dio entre soldados de Fort Dix, Nueva Jersey en 1976 que causó pulmonía, en por lo menos 4 soldados y 1 muerte. En 1988 en Wisconsin causó múltiples infecciones en seres humanos y se identificaron anticuerpos que comprobaron la transmisión del virus de un paciente a personal de atención médica que tuvieron contacto cercano con él.
El virus de la influenza porcina no se transmite por los alimentos. Esta enfermedad no se contrae por comer carne de cerdo o sus productos derivados. No hay riesgos si se ingiere carne de cerdo y sus derivados que hayan sido manipulados y cocinados de manera adecuada.
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INFLUENZA A/H1N1
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) cita:
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El virus que está circulando en México y en los Estados Unidos de América (EE.UU) involucra transmisión de persona a persona, parece estar causando en algunos casos, afecciones severas en algunas personas infectadas por él. No existe ninguna evidencia de que el virus sea transmitido por alimentos.
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No es un virus clásico de influenza humana de la llamada influenza estacional que cada año causa millones de casos de influenza en humanos alrededor del mundo, sino un virus que incluye en sus características, componentes genéticas virales porcinos, aviares y humanos.
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No existe información actual de la enfermedad de influenza tipo animal en México o en los EE.UU. que podría apoyar un vínculo entre casos humanos y posibles casos en animales, incluyendo al cerdo. El virus no ha sido aislado de animales, hasta el momento, por lo que no se justifica que esta enfermedad sea llamada influenza porcina.[4]
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Vínculos con información sobre la INFLUENZA A/H1N1
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