Servicios y Tratamientos Cuarentenarios


Antecedentes


Desde que se inició el cultivo de plantas y la domesticación de animales, la humanidad ha enfrentado problemas de plagas y enfermedades contra las cuales se realizaron diversas formas de protección.


Los brotes de estas en el mundo han provocado gran impacto en la agricultura y la economía de las naciones. Solo para ejemplificar, algunos de estos casos son el tizón de la papa (Phytophthora infestans), que provocó hambruna y migración en Europa (1845); el oídio de la vid (Oidium), se introdujo en Europa con vides americanas; la roya del café (Hemileia vastatrix), en Sri Lanka (1869); el cáncer de los cítricos (Xanthomonas citri), que se introdujo en los EE.UU. desde Brasil y Argentina (1910); la Peste Aviar (1878) y Pandemia Aviar (1918) en Europa, causados por la Influencia Aviar.


Impacto económico y social de las plagas y enfermedades


Los impactos negativos que las plagas y enfermedades producen en la actividad agropecuaria, son entre otros: el aumento de las labores de cultivos, la disminución en el volumen y calidad de las cosechas, el aumento en los costos de producción, la disminución de la rentabilidad y el cierre de los mercados de exportación. Los impactos tienen repercusiones socioeconómicas por la disminución del ingreso y empleo, los problemas sanitarios, entre ellos la zoonosis como la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), costos de control y erradicación, así como el efecto negativo en el ambiente, ya que el combate, control y erradicación de plagas y enfermedades implica muchas veces el uso de estrategias con aplicación de agroquímicos a gran escala.


En Chile, el brote de influenza aviar en 2002 provocó perdidas estimadas en US$32 millones y el cese de las exportaciones. Como consecuencia de la enfermedad, se sacrificaron 460,000 reproductoras broiler y 18,000 reproductoras de pavos (SAG/IICA. Proyecto Nacional de Prevención de Influenza Aviar. 2006).


Cada foco de Fiebre Aftosa, en Inglaterra, representó un costo de US$3 millones, y, en total, las pérdidas ascendieron a US$10.3 billones de dólares. Se calcula que el costo de un brote de fiebre aftosa en la Región del OIRSA costaria varios millones de US$.


El costo anual de control y pérdidas por la introducción de especies invasoras a Estados Unidos se estima en US$137 billones (Pimentel et al 2000), de los cuales, 9 billones para el control de enfermedades animales; 14.4 billones para el control de plagas agrícolas, y 2.1 billones para plagas forestales.


Un caso más reciente es el del enverdecimiento de los cítricos (Huanglongbing o “Citrus greening), una de las enfermedades más destructivas de estos frutales, que aún no tiene cura. Su reciente brote en La Florida ha impactado la economía del Estado en aproximadamente US $9.3 billones en pérdidas de producción. De introducirse y establecerse en la región del OIRSA, el “greening” afectaría una industria que reporta anualmente más de 5 y 2 millones de toneladas de naranjas y de limones, respectivamente.

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En la Región OIRSA


En las últimas décadas, la introducción de plagas ha representado un fuerte impacto económico a la Región, valorado en varios cientos de millones de dólares. El ingreso de la Broca del Café repercute en un 30% de los costos de producción y se calcula que, anualmente, genera pérdidas de US$500 millones (USDA, 2004). En Costa Rica, su ingreso en el año 2001 significó el destino de US$50 millones para su manejo y contención, (La Prensa, 27 junio 2003), sin considerar los daños al ambiente y la población por el control químico.


En Panamá, en 2004-2005, el ingreso del Ácaro del Vaneamiento del Arroz provocó pérdidas en la producción nacional y la indemnización por más de $12 millones a los productores, con un impacto social que repercutió en el sector gubernamental (La Prensa de Panamá). La plaga también causó estragos en la producción nacional de Costa Rica y Nicaragua.


El ingreso de la Mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata) a Costa Rica en el año 1955 y su posterior expansión a toda la región del OIRSA, limitó la exportación de un sin número de frutas y vegetales al mercado de Estados Unidos. El costo de erradicar esta plaga en la región se estima en $1000 millones (OIRSA 2001). El Programa de MOSCAMED (USA, México y Guatemala) tiene un presupuesto anual de US$7 millones para el control de esta plaga al sur de México.


El ingreso del Thrips Palmi, en el año 2004 a Belize y a otros países de la Región, generó la puesta en marcha programas de control, vigilancia y empleo de control químico, provocando desde la detención de embarques por residuos de plaguicidas hasta la denegación por presencia de esta plaga en los envíos a países libres.

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Organización de los sistemas cuarentenarios en Centroamérica.


A mediados del siglo XIX, los países dieron los primeros pasos para prevenir las catástrofes provocadas por las plagas y enfermedades agropecuarias, restringiendo el ingreso de plantas, animales, sus productos y subproductos. Estas acciones dieron origen a los actuales sistemas cuarentenarios.


A fin de cumplir los compromisos de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) de 1951, los Servicios Nacionales de Cuarentena Agropecuaria en Centroamérica se crearon entre 1958 y 1960. Antes de eso había ciertos decretos de tipo cuarentenario que eran aplicados esporádicamente en algunos países


El OIRSA, creado en 1953, acompañó este proceso, apoyando la conformación de los servicios nacionales de cuarentena agropecuaria de sus países miembros, dirigidos a la aplicación de la cuarentena externa y los decretos que regulan la importación de plantas y animales, sus productos y subproductos.


Años más tarde, con la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la suscripción de los países al Acuerdo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (AMSF) de 1994, se desarrolló un nuevo modelo de comercialización superando las restricciones impuestas por los países a las importaciones. Los principios de transparencia, trato no discriminatorio, justificación técnica, armonización, evaluación de riesgos y nivel adecuado de protección, son, entre otros, los principios establecidos en el AMSF, por el cual se deben regir los sistemas cuarentenarios para facilitar el comercio, sin poner en riesgo la sanidad vegetal y la salud animal y humana.


Adicionalmente, los países convinieron en respetar acuerdos internacionales de la OMC y la aplicación de la normativa de referencia de los organismos internacionales CIPF, OIE y Codex Alimentarius de la FAO. Este tipo de acuerdos y normativas, están dirigidos a lograr la unificación de criterios respecto al trato dispensado al manejo de plagas y enfermedades, respetando el derecho soberano que cada país tiene de protegerse contra el ingreso de dichos agentes nocivos.

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Importancia del Servicio Cuarentenario


Con el proceso de globalización y apertura comercial, las barreras y obstáculos al comercio tienden a desaparecer. Igualmente, se aumentan los riesgos de introducción de plagas y enfermedades al incrementarse el volumen, diversidad y procedencia de los productos comercializados. Esta situación hace necesario que los países fortalezcan los sistemas cuarentenarios, ya que las medidas sanitarias y fitosanitarias son las herramientas que permiten mantener un comercio seguro del patrimonio nacional vegetal y animal, sin que esas medidas sean empleadas como obstáculos al comercio.

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Primera Barrera de Defensa del patrimonio sanitario y fitosanitario


De acuerdo con el AMSF de la OMC, los servicios cuarentenarios representan la primera barrera a la entrada de plagas y enfermedades exóticas a una región o país , de ahí la importancia de que estos servicios tengan la capacidad para proteger el patrimonio agropecuario y evitar el ingreso de productos agropecuarios contaminados o con residuos nocivos para la salud pública.


Asimismo, es un servicio que contribuye al comercio de alimentos de calidad e inocuos y no debe ser utilizado para limitar el comercio internacional.


Las principales vías que facilitan el ingreso de plagas son: (i) el comercio internacional de mercancías, a través de la importación y tránsito de vegetales, animales, productos y subproductos; (ii) la movilización internacional de vehículos aéreos, marítimos, terrestres y fluviales; y (iii) la movilización internacional de personas y equipajes. Las medidas y procedimientos técnicos preventivos que normalmente deberían realizar los servicios cuarentenarios para evitar la entrada de plagas y enfermedades exóticas son: los procedimientos de autorización previa de ingreso; la inspección de vehículos y otros medios; el muestreo e inspección de productos y subproductos de origen animal y vegetal; análisis de laboratorio; tratamiento preventivo; retención; decomiso y destrucción de los decomisos.


El incremento del sector turismo a los países de la región (que moviliza más de 7 millones de personas al año desde todos los continentes) trae consigo un aporte significativo de divisas a cada país, pero, a su vez, también involucra un aumento significativo del riesgo de introducir nuevas plagas y enfermedades de las plantas y los animales, que pueden impactar económicamente. El empleo de tecnología eficaz y eficiente para escanear con máquinas de rayos x el equipaje de pasajeros ha permitido el manejo del riesgo asociado a productos y subproductos de origen animal y vegetal que acarrean los pasajeros.

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Amenazas de Plagas y Enfermedades para los países de la Región OIRSA


En la actualidad el comercio de mercancías y pasajeros implica el riesgo de introducción y establecimiento de plagas cuarentenarias y enfermedades exóticas de las plantas y los animales, que, eventualmente, podrían afectar el patrimonio y la economía de Centroamérica.


Algunos ejemplos son:


  • En plantas: el gorgojo Khapra (Trogoderma granarium); el Amarillamiento Letal del Cocotero, transmitido por una chicharrita (Myndus crudus); el Enverdecimiento de los cítricos, transmitido por un psilido(Diaphorina citri), la Leprosis de los cítricos, transmitida por ácaros (Brevipalpus spp); el Trips oriental o Trips del Melón (Thrips palmi); el Nemátodo Dorado de la Papa (Globodera rostochiensis), el virus Bunchy Top del Banano; la Raza 4 del Mal de Panamá (Fusarium oxisporium); el Escarabajo Asiático de Cuernos Largos (Anoplophora glabripennis); el Cáncer de los Cítricos (Xanthomonas axonopodis pv citri); el Ácaro Rojo de las Palmas (Raoellia indica); la Cochinilla Rosada del Hibisco (Maconellicoccus hirsutus); el picudo rojo de las palmas (Rhyncophorus ferrugineus) y el complejo de Moscas de la Fruta - Mosca Oriental de las Frutas (Bactrocera dorsalis, Anastrepha. spp).

  • En animales: el virus de la Influenza Aviar (Gripe Aviar) de alta y baja patogenicidad; el virus de la Fiebre Aftosa; la Encefalopatía Espongiforme Bovina – EEB (conocida como la enfermedad de la Vaca Loca); la Peste Porcina Africana; la Peste Porcina Clásica; la Lengua Azul; el virus del Oeste del Nilo, y el virus de la cabeza amarilla del Camarón, entre otras.

Pese a la introducción de plagas y enfermedades a la región centroamericana y las grandes pérdidas ocurridas, la región han logrado mantener un estatus sanitario ventajoso, caracterizado por las siguientes ventajas:


  • Está libre de grandes problemas de plagas y enfermedades que limitan el comercio de productos agropecuarios y sus derivados, tanto entre los países de la región, como con terceros mercados.

  • Se mantiene un estatus sanitario similar, con excepción de un limitado número de plagas y enfermedades de importancia cuarentenaria entre los países.

  • Todos los países son miembros de la OMC y, por lo tanto, responden a los mismos principios establecidos en el ámbito internacional.

  • Se ha logrado dar respuesta a las exigencias, en materia sanitaria, de los principales socios comerciales.

  • En las principales aduanas periféricas se cuenta con instalaciones, equipo y personal de cuarentena.

  • Existe en la región el OIRSA, que es un organismo especializado en materia fitozoosanitaria que asiste a los países.

 

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